sábado, 17 de marzo de 2012

Historia San Pablo Nariño

El ori edor del año de 1El El origen de San Pablo Nariño data alrededor del años 1773, en aquella época los esposos Miguel Suárez de Bolaños e Isabel Burbano de Lara, donaron los terrenos donde en la actualidad se encuentra el parque central y la iglesia, las demás cuadras se fueron anexando lentamente con el presupuesto del municipio.
Las
v
iviendas en un principio eran de paja, y fue en 1880 cuando un incendio acabo en su totalidad con ellas, desgracia que cinco años después se volvió a repetir; a partir de ahí estas se construyeron en pañete y tejas de barro quemado.

Hacia 1889 San
Pablo dejó de pertenecer al entonces llamado Distrito Parroquial de la Cruz, y pasó a ser un municipio independiente, cabecera del municipio o Distrito Parroquial।En 1905 San Pablo entra a pe
rtenecer al departamento del Cauca y en 1921 nuevamente se considera de Nariño, pero fue en 1944 cuando se constituye tal como lo conocemos en la actualidad, anteriormente se le habían agregado y quitado corregimiento y veredas.

El nombre de este municipio tiene su origen al
parecer que “los antiguos moradores de l
a región acostumbraban a exclamar ¡San Pablo Bendito! Ante el encuentro casual con una serpiente a sabiendas de que en la región había abundancia de esta clase de reptiles; este simple y cotidiano acontecer dio a esta tierra el orgullo de llamarse San Pablo.” Como importantes espacios de identidad se encuentra el Santuario de la Virgen de la Playa, su imagen junto al Niño Jesús fué coronada por las autoridades eclesiásticas, el 16 de junio de 2001. También cabe destacar la hidroeléctrica del Mayo.






MEMORIA DE LA APARICIÓN DE NUESTRA SEÑORA DE LA PLAYA

A dos kilómetros de San Pablo, hacia el occidente, al borde de la carretera que conduce a Popayán. Por Florencia (cauca). Se levanta el santuario de Nuestra Señora de la Playa, incrustado en una hermosa roca de granito, base de una de las estribaciones de la cordillera de Bateros. En la cima de esta roca se encuentra el nicho que forma un trono perfecto a nuestra Reina, La Virgen de la Playa.
Cuenta la tradición que, hacia 1852, vino a vivir a San Pablo un personaje que fue ascendiente de varias religiosas Bethlemitas, que después habitaron el Convento fundado en este lugar. Este personaje fue el coronel Manuel Fernández de Córdoba, nacido en Pasto en 1833. Era muy hábil para el dibujo y la pintura. Tomo parte desde muy joven en la revolución encabezada por el general Julio Arboleda, y como la revolución fracaso, tuvo que huir de pueblo en pueblo para evitar la persecución.
Movido por la belleza del nicho de la roca referida anteriormente y por un profundo sentimiento religioso, puso en práctica sus dotes de artista y pinto en 1852 la imagen de la Santísima virgen, que fue invocada por los fieles como “La Virgen De La Playa”.
Desde el año de 1852 comenzó providencialmente el culto a la Santísima Virgen María. Una viejecita llamada Dominga Paladines, que vivía en un ranchito del camino de aquel entonces, al pie de la roca, era la encargada de mantener aseado el lugar. Los transeúntes se descubrían al pasar y lee rezaban a la Santísima Virgen María. Lamentablemente, la acción del tiempo borro la preciosa imagen primitiva; pero, paradójicamente, la devoción y las romerías aumentaban. Se fue acrecentando el fervor mariano hasta que en 1908 volvió a agitarse intensamente el asunto de La Virgen de La Playa. La gente le construyo al pie de la roca un rancho de paja y allí en esa rustica capilla, rezaban fervorosamente el Rosario.
Un viernes  6 de enero de 1911, la hermana Rosa María Guerrero, superiora de la recién fundada  Comunidad de Hermanas Betlehemitas, junto con la hermana Angélica, se  encontraban rezando el Rosario a eso de las tres de la tarde, fue en ese momento cuando vivió una experiencia especial. En medio del rezo del Rosario oyó tres veces, en el alto de la roca el sonido de una campanilla y, al alzar la vista contemplo el despliegue de una belleza incomparable… era la santísima Virgen María con el Niño Jesús en sus brazos, con el rostro resplandeciente, la luz cautivante de esa belleza estremeció y asombro a la vidente que, al no poder soportar tanta belleza, bajo su mirada.





 VIDEO DE NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN DE LA PLAYA



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